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miércoles, 1 de febrero de 2023

«Lapsus», de Salva Alemany. Reseña o algo así.

Nico.
Nico escucha una voz conocida:
«Voy a quemaros vivos».
Y aplasta la colilla  y los recuerdos con la suela del zapato. 

Marcela.
Sabe que hay silencios que pesan como el peor de los presagios
y piensa que Dios dejó de creer en ella. 

Carlo.
Nunca ha enganchado un pez con tantas ganas de saltar al barco.
Odia enamorarse,
bajar las defensas,
ceder el control.
No parece preocuparle que ella sepa quién es,
porque ni siquiera él está seguro de saberlo. 

Canijo.
Es un caso.
Enclenque,
delgado como una enfermedad
y sonado como unas maracas.
Todo el mundo termina haciéndole daño
porque es bueno.

El tío Miguel
Su voz es como el frenazo de un coche sobre la tierra.
Cuando la sangre pide sangre, no hay nada que hacer.
Así es su ley.

Marta.
Nadie se explica cómo acabó así.
Regresa de madrugada con la ropa oliendo a derrota,
con los hombros vencidos,
oliendo a tabaco,
a sexo y alcohol.

Laura.
Laura tiene que demostrar que sirve para hacer lo que hace.
Como la mayoría de las mujeres.
Le confunde que alguien pueda ser a la vez una cosa y la contraria.
O estás a un lado de la línea o estás al otro,
no puedes caminar por encima,
no es posible.
Siente cómo el silencio se va cargando de deseo
y sus dudas se funden en una única certeza.

El comisario Saldaña.
Sonríe.
Y esa sonrisa no pasaría ni el casting de una función de marionetas.
Y se fuma ese cigarrillo que ha tardado veinte años en encender.

El Ñapas.
Se puede jurar que el diablo existe con sólo mirarle a los ojos.
Tiene tantos tatuajes como cicatrices.

Javito.
No quiere que su madre le vea como un hombre vencido.

Los colombianos:
Darwin es de pocas palabras
y tiene más cicatrices que escrúpulos.
El Doctor es el mejor haciendo que dejes de sufrir.
Doña Elisa.
No hay nada que Colombia no arregle.

El Monsergas.
Prefiere que le lleven tabaco a la cárcel que flores al cementerio

Marco Polo. 
Inflar a hostias a los gilipollas le pone.
Cuando no tienes nada que perder, cualquier cosa parece todo.

El padre Damian.
Cree en los milagros provocados por la mano del hombre.
Ha escogido el camino torcido para ayudar a la gente.
Porque al pobre no le importa de dónde sale el pan que le pones en la mesa.
La redención sólo llega precedida del pecado.
Sabe que Dios no aprueba sus métodos, pero sí sus fines.
Y abre una puerta para que entre una sombra
y el cielo y el infierno se confundan
entre el remordimiento y la perversión.







lunes, 5 de diciembre de 2022

«Madrid prision», de Paco Gomez Escribano . Reseña, o lo que sea.

Cuando un nicho es un apartamento, una tumba un piso y un panteón un chalé.

Y la lluvia cae sobre la gente carcomiéndoles la piel y trepanándoles el alma.

Cuando no acostumbrarte a lo que te rodea significa morir.

Y te dices a ti mismo, «cuánta puta y yo tan viejo».

Cuando te vienen a la cabeza frases brillantes de Bukowski.

Y tu Pepito Grillo es «Madrid frontera», de David Llorente.

Cuando los borrachos y prostitutas trafican con sentimientos muertos.

Y el silencio es tan espeso como una porción de tristeza adulterada.

Cuando cada día amanece con un sol más sucio que el anterior.

Y te da cada vez menos pereza morirte.

Cuando la música es una mezcla de aullidos nihilistas que sugieren sueños esquizofrenico-paranoides.

Y en las paredes de un chabolo puede estar escrito tu futuro.

Entonces, inapelablemente, estás viviendo en «Madrid prisión», de Paco Gómez Escribano.



miércoles, 23 de noviembre de 2022

«Al final siempre ganan los monstruos», de Juarma. Reseña.

LOLO:

Luces.

La puta luz amarilla.

Sombra.

La puta sombra de los dientes grandes.

JUANILLO:

Unas plantas de maría.

Una paliza.

Una chica tartamuda a falta de un hervor.

Un dentista.

MARÍA:

Un gato atropellado.

Un desengaño.

Una desgracia.

EL LIENDRES:

El colgaillo gracioso.

Yo qué sé, tío.

Tengo magia en las manos, colega.

EL JONY:

Su vecino Fernandito, el yonqui, empezó a llamarlo así.

La alpargata del Lute.

Me habéis jodido y no voy a parar hasta que os encuentre y os haga pedazos.

VANESSA:

Me tiene hasta el coño este imbécil.

Joder. Cómo te odio, Jony.

DANI:

Soy muy serio en el trabajo.

No puedo dejar de meterme cocaína.

Es lo que más me gusta.

Espero que el día en que el cuerpo me diga ¡basta!, no sea porque me haya muerto.

LORENA:

Mordisquitos ha desaparecido.

Siéntate, Lorena. Ha pasado algo.

Porque, Lolo, todos los demonios que tienes dentro no son más que la culpa, carcomiendo tu conciencia.


Ocho voces narrativas.

Y la novela funciona.

Ocho puntos de vista.

Y la novela se mueve.

Ocho perdedores.

Mucha cocaina.

Y una novela negra genial.

Apuntad:

Juarma.

«Al final siempre ganan los monstruos».




lunes, 26 de septiembre de 2022

«La patria de los suicidas», de Pascual Martínez. Reseña


Iznájar. 

Parece que en Iznájar la gente se suicida más de la cuenta. 

Parece. 

Sólo parece… 

Calor. 

Calor. 

Mucho calor. 

Y al sargento Pitana le explota la cabeza. 

Parece. 

Sólo parece… 

El sargento Pitana no logra dormir. 

Las imágenes se solapan: 

Ahorcados pendiendo de olivos. 

Cadáveres flotando en el pantano. 

Mujeres susurradoras. 

Forenses pedófilos. 

Psicólogas de pelo azabache. 

Sacerdotes con pinta de modelo. 

Gitanos prestamistas. 

Gatos encaramados en alacenas… 

Y el sargento Pitana está más desorientado que un espantapájaros sin huerto. 

Parece. 

Sólo parece… 

Parece que Pascual Martínez ha escrito su primera novela. 

Parece. 

Sólo parece… 

Porque «La patria de los suicidas» no lo parece.



martes, 23 de agosto de 2022

«Sinántropos», de Carlos Bassas del Rey. Reseña.


Han pasado diez años.

Corto ha vuelto al barrio.

Y nadie se alegra.

Un barrio al que nadie regresa.

A no ser que no tenga donde caerse muerto.

Un barrio del que nada puede escapar.

Ni siquiera la luz. 

Como en un agujero negro.

Esta es una historia de venganza.

De traición.

De rencor.

De crueldad.

De abandono.

De remordimiento.

Otra maravilla.

Otra vuelta de tuerca.

Una más.

Un nuevo giro al estilo narrativo.

Otro más.

Un nuevo registro.

Equilibrado.

Sorprendente.

Musical.

Cada vez más.

De trama simple.

Cada vez más.

De atmosfera compleja.

Cada vez más.

«Sinántropos».

Cada vez más Carlos.

Cada vez más Bassas.



jueves, 11 de agosto de 2022

«Carne de Sirena», de Montero Glez. Reseña.

Galicia.

Costa de la Muerte.

El sitio donde un ángel negro hundió sus dedos en su caída al vacío.

Andrés Bouza se hace a la mar.

Es el último día de su vida.

Pero morir no es fácil.

Porque ocurre que a Andrés Bouza le murmura la tormenta.

Y las aguas le susurran cosas sin sentido.

Comienza así una historia fabulosa.

Oscura.

Agobiante.

Densa.

En veinticuatro capítulos. 

¿Capítulos?

Veinticuatro toneladas de lenguaje fulgurante.

Veinticuatro puñetazos de estilo.

Veinticuatro navajazos de literatura.

Esta narración es un descenso a los sótanos de la noche.

Esta novela es el gran esperpento de un mito.

Este libro es otra Odisea.

Se llama «Carne de sirena».

Y lo ha escrito Montero Glez.

¡Salud, maestro!


jueves, 16 de junio de 2022

«Los nombres prestados», de Alexis Ravelo.

Hay algo extraño en esa mujer solitaria y en ese chico especial. 

Hay algo raro en ese hombre tranquilo con su perro. 

Hay algo que no encaja en el paisaje. 

Que perturba el ambiente. 

Que se insinúa. 

Y se dosifica. 

Relato negro. 

De pulso pausado. 

Al principio. 

Porque todo avanza despacio. 

Hasta que empieza a rodar. 

Y se precipita. 

Y se abre. 

Y el pasado se acerca. 

Y el chico sabe lo que hacer cuando algo deja de estar vivo. 

Y la voz de la mujer se enreda con la laurisilva. 

En un señuelo de muerte. 

Y entonces, todos los nombres encajan. 

«Los nombres prestados». 

Ravelo. 

Siempre Alexis. 

Magistral Ravelo.



miércoles, 2 de febrero de 2022

«La balada de los ahorcados», de José Ramón Gómez Cabezas.

Años treinta.

Un pueblo perdido en la Mancha extrema.

Sin alcalde.

Sin Guardia Civil.

Sin ley.

Y llueve.

Calles embarradas.

Tres cadáveres colgados de una rama.

Tres niñas.

Tres ahorcadas.

No hay respuestas.

Y la lluvia.

Personajes adustos.

Palabras a medias.

Puertas cerradas.

Un circo.

Miseria.

Y la lluvia.

Escenario velado.

Atmosfera densa.

Escenas sombrías.

Disparos de escopeta.

Y la lluvia.

Y la ropa mojada.

Y el viento helado.

Y la lluvia.

La lluvia que no cesa.

«La balada de los ahorcados».

José Ramón Gómez Cabezas.





jueves, 13 de enero de 2022

«9 corto», de C. J. Nieto.

Cuatro personajes sin nombre propio.

Ella, el idiota, el abogado y el sicario.

Y un gato.

Un gato que también cuenta.

Tres narradores.

Tres puntos de vista.

Treinta mil palabras.

Nueve capítulos.

Con frases de nueve palabras cada una.

Y cada palabra cuenta.

Narrativa y matemáticas.

Literatura de la restricción.

Así esta construido este «9 corto».

Un relato negro en el que todo encaja a la perfección.

Un juego literario inteligente y divertido.

Sorprendente.

Y el gato.

Os vais a enamorar del gato.

Pero cuidado.

Los gatos no son de nadie.

«9 corto».

C. J. Nieto. 




lunes, 30 de agosto de 2021

«Europa», de David Llorente. Reseña.

Andamios.

Andamios adosados a edificios que crecen cuando aumenta la niebla tóxica.

Niebla contaminante de tonalidad inestable.

Rascacielos que se elevan por encima del hongo de polución venenosa.

Construcciones elevadas para respirar aire limpio.

Habitáculos que crecen hacia el cielo construidos por los de siempre.

Aquellos que nunca están por debajo de la mierda que generan.

Y abajo, en el suelo, la muerte.

Y cuatricornios.

Y panópticos.

Y ailantos sin hojas que inclinan sus ramas hacia el asfalto doblegados por el peso de sus tumores.

Y exterminadores que fumigan con chorros de arcoiris negros rociando las puertas del infierno.

Y la trama que se funde con atmósfera y el escenario.

Europa, de David Llorente.



martes, 24 de agosto de 2021

«Cielos de plomo», de Carlos Bassas del Rey. Reseña.


Barcelona, 1843.

Una Barcelona super poblada.

Una Barcelona insalubre.

Oscura.

Una Barcelona constreñida por sus murallas.

Oprimida por los poderosos.

Asfixiada por el humo de las fábricas.

Esclavizada por los amos del dinero.

Enferma por la corrupción.

Ahí, en los callejones opresivos de esa Barcelona negra, acontece una historia de crimen y venganza.

Ahí, bajo la contaminación producida por las chimeneas de los talleres, ocurre la maravilla de «Cielos de plomo».

Primero fue el juvenil Aki en el Japón de 1600.

Después llegó la serie del inspector Herodoto Corominas.

Con «Justo» cambió de tercio y nos regaló una historia de venganza justiciera.

Luego, llegaron el dolor, el vacío, la rabia y el miedo de «Soledad».

Y ahora, nos deja bajo la niebla histórica de estos «Cielos de plomo».

Lo que demuestra que Carlos Bassas del Rey es capaz de escribir bien lo que le dé la gana.

Cualquier cosa.



jueves, 24 de junio de 2021

«Bajo la piel», de Susana Rodríguez Lezaun. Reseña.

Marcela Pieldelobo tiene un tatuaje.

Un dibujo que le recorre el cuerpo como un mapa de dolor.

Cuervos.

Se tatúa cuervos.

Uno por cada muerto.

Piel.

Piel que se eriza de frustración ante las puertas cerradas.

Pruebas.

Puertas cerradas que ocultan pruebas.

Puertas que no se deben de abrir.

Pero Marcela Pieldelobo las abre.

Y rompe el sacrosanto manual de la ley y el orden.

Las normas son ineludibles.

Pero a veces hay que dar un paso adelante.

Cruzar la línea.

Actuar para saber.

Marcela Pieldelobo tiene un tatuaje.

Y por debajo de su piel corre la tinta de sus muertos.

Porque «Bajo la piel» es Marcela Pieldelobo.

Un personaje impecablemente construido por Susana Rodríguez.

Sólido.

De una pieza

Sin fisuras.

Un personaje que ha llegado para quedarse.

«Bajo la piel».

De Susana Rodríguez Lezaun.



lunes, 3 de mayo de 2021

«Un tío con una bolsa en la cabeza», de Alexis Ravelo. Reseña.

Adelante, pasad.

Sentaos al lado de Gabriel Sánchez Santana.

Acomodaos en el sofá junto al tío con la bolsa en la cabeza.

Escuchad su monólogo interior.

Gabrielo no sabe si la bolsa tiene un agujero.

No sabe si sólo ha sido un aviso.

Si tan sólo le quedan unos minutos.

Unos minutos para morir.

No sabe nada.

Adelante, continuad al lado de Gabrielo.

Prestad atención a su letanía de trapicheos.

Escuchad cómo repasa una a una todas sus corruptelas.

Ved cómo se hace.

Mirad cómo nos han robado nuestros dirigentes durante las últimas décadas.

Gabrielo intenta adivinar quién le ha puesto esa bolsa en la cabeza.

Pero los minutos corren.

Y el aire dentro de la bolsa se acaba.

Adelante, abrid esta novela.

Empezad a leer.

No hay truco, ni trampa, ni cartón.

Aquí sólo vais a encontrar la magistral sencillez de la prosa de Alexis Ravelo.




martes, 6 de abril de 2021

«5 Jotas», de Paco Gómez Escribano. Reseña.

Hace tiempo que no me interesan las novelas y películas de atracos, lo confieso. A mis muchos años, he visto demasiadas y se parecen bastante unas a otras. Y ya sabéis que los mayores nos volvemos párvulos que necesitamos de la sorpresa y el cambio de actividad cada cinco minutos para estar entretenidos. 

Por eso, cuando me enteré del argumento de «5 Jotas», pensé, cual César apuñalado por Bruto: 

Joder, ¿tú también, Paco? 

Pero como conozco la obra de Paco Gómez Escribano, inmediatamente me dije: 

Un atraco con personajes de Canillejas tiene que ser diferente. 

Y me puse ojos a la obra. 

Y claro que es diferente. 

Menudo palo. 

Unos cuantos miles de «5 Jotas». 

Varios miles de patas de gorrino bellotero rellenas del mejor jamón del mundo. 

El atraco perfecto. 

Y fácil. 

Cualquiera de vosotros lo puede hacer mañana mismo, confiando en que los dueños de los jamones no hayan leído esta novela y si tenéis el cociente intelectual del Banderines, el cerebro del golpe, y la ayuda del Charli, el Pestañas, el Mandrias, el Zarzuelo, el Rayo… 

Y si sois de Canillejas. 

Porque sólo siendo de Canillejas se puede planear este disparatado golpe. 

En «5 Jotas», Paco Gómez Escribano continúa con su universo de extrarradio, cambia sutilmente el registro narrativo añadiendo toques de humor al relato y dulcifica unos grados la atmósfera de unos personajes que, en algunos casos, han abandonado el barrio, pero que inexorablemente vuelven una y otra vez a él. 

Y sobre todo, hay un hallazgo en el relato que destaca sobre todo lo demás: el Banderines. Un personaje inolvidable, construido magistralmente y que por sí solo justifica esta historia. 

Leed esta novela y me daréis la razón. 

«5 Jotas», de Paco Gómez Escribano

Con la garantía del Grupo del Charli de Canillejas.



lunes, 29 de marzo de 2021

«El sonido de tu cabello», de Juan Ramón Biedma. Reseña.

Un abogado de oficio exconvicto.

Una abogada que colabora con asociaciones de barrio.

Una mujer, a la que jodieron la vida, recién salida de la cárcel.

Una inspectora de policía con muchos problemas.

Un crimen que parece único pero no lo es.

Un personaje enigmático y oscuro: el Muló.

Y un barrio.

Las Tres Mil Viviendas, en la ciudad de Sevilla.

Uno de los barrios más inseguros de Europa.

Y otra ciudad.

Una de las más peligrosas del mundo.

Ciudad Juarez.

Con estos personajes y escenarios, Juan Ramón Biedma hilvana una novela negra magistral.

Sin acciones trepidantes.

Sin juegos pirotécnicos.

Sin prisa pero sin pausa.

Juan Ramón Biedma,con «El sonido de tu cabello», nos ofrece una visita guiada por las calles, plazas, iglesias y descampados de las Tres Mil. El deambular por el barrio se convierte en un intenso viaje hacia el infierno más oscuro del ser humano y la narración alcanza la excelencia en la definición de atmósfera, escenario y personajes.

Nadie es inocente en esta narración.

Nadie sale indemne de esta lectura.

«El sonido de tu cabello», de Juan Ramón Biedma: un viaje por la maldad que no queremos ver, pero que está ahí, a la vuelta de la esquina.





domingo, 8 de marzo de 2020

Crónica alienígena del Villanoir 2020. Sábado, 7 de marzo.






—Qué tal ha pasado la noche, jefe?

—No me hables tan alto, Discúter. ¡Bufff…, menudo dolor de antena parietal!

—A quién se le ocurre, jefe, beberse cinco brebajes terrícolas de esos que preparan en el Tritón, gintónics creo que se llaman.

—¡La madre que los parió!, como dicen por aquí, pero es que están buenos, los jodíos…, y te ponen tan a gusto… A mi se me ponen tiesas todas las antenas.

—Ya, pero luego viene lo que en terrícola se llama resaca, que es lo que usted tiene ahora.

—Vale, vale, Discúter, no me sermonees. ¿Qué tenemos para hoy?

—Hoy es el día grande del festival, jefe, tenemos un programa muy apretado. Para empezar, ahora a las 11 horas empieza el «Taller infantil de comic de Juanfer Briones».

—¿Infantil, dices? ¡Lo que me faltaba: un montón de cachorros humanos gritando y dando por saco! Ve tú y me lo cuentas luego.

—Como quiera, jefe, pero se va a perder algo bueno. Juanfer Briones es un crack.



(…hora y media después…)

—¿Y ahora qué toca, Discúter?

—Más comic, jefe, pero esta vez para adultos. Ahora mismo está a punto de empezar «La violencia en el cómic» con Sara Soler y Álvaro Ortiz que están moderados por Cristina Hombrados y Javier Marquina.

—Mira, Discuter, atiende tú. Yo voy a entrar en modo siestación indefinida, a ver si se me pasa la resaca. Cuando termine la charla me despiertas y me lo cuentas.

(…una hora después…)

—… y Sara Soler muestra la violencia en sus cómics mediante metáforas poéticas. Luego, Álvaro Ortiz ha contado, entre otras cosas, que su cómic va de un señor que se muere y se lo comen sus gatetes. Javier Marquina ha dicho que para él, la violencia en el cómic es como un catarsis, que en los tebeos la violencia se acepta mucho mejor que el tabú del sexo. También se ha hablado de tolerancia, indignados y censura. Se ha perdido una gran charla, jefe.

—Como si la hubiera oido, Discúter. Me la has contado muy bien. ¿Cual es la siguiente mesa?

—Hasta la tarde no hay nada más, jefe.

—Pues me voy a descansar a la nave que estoy hecho unos porros.

—«Unos zorros», jefe, «hecho unos zorros», tiene usted el módulo traductor hecho una mierda.

—Lo que tú digas, Discúter, que no tengo el cuerpo para chotas.

—Será para «jotas», jefe.

—¡Que te den, Dispúter! Me voy a dormir la siesta de aquel que se somete gregaria o dócilmente a la voluntad ajena.

—Borreg…, ¡bufff! ¡Vaya tela con su traductor!


(…unas horas después…)


—¿Y si abducimos a Susana Rodríguez, jefe? A lo mejor es más fácil que a Ricardo Bosque, y también dirige un festival de mucho caché, el Pamplona Negra.

Susana Rodríguez tiene protuberancias frontales, es mujer, que yo me fijo mucho, no sé por qué, en esas cosas frontales.

—¿Y qué pasa con eso, jefe?

—Pues que el transfundidor de cultura terrícola me ha contado que las hembras humanas son muy complejas y dadas a liarla parda. Si abducimos a esta, antes de que nos demos cuenta nos pone la nave patas arriba y se pone a dar órdenes.

—Tiene razón, jefe, se me ponen las antenas de punta nada mas de pensarlo, pero no crea, los machos humanos son muy brutos. No sé yo qué será mejor…

—Nada, nada. para obligarle a que se esté quieto y no maree durante la travesía, prefiero mil veces a un bruto. Mira, Discúter: a un bruto le enseñas un martillo y entiende el mensaje, una compleja le pone un lazo lila al martillo y te convence para que te lo metas por el culo. Pasemos a otra cosa, ¿qué tenemos esta tarde?

—Tres mesas y una actividad para niños.

—Pues te vas tú solo al CIN Subterránea y me lo cuentas luego. Yo me quedo en la nave, que no se me va la puta resaca.

—Se me está escaqueando, jefe.

—No lo dudes. Es un truco que he aprendido de los jefes terrícolas, que para eso son jefes, dicen. Joder, ¿cómo no se me había ocurrido antes?


(…tres horas más tarde…)



—Se lo resumo, jefe: a las 17.30, en el CIN Subterránea ha habido un careo entre Inés Plana y María Frisa, las ha interrogado la optometrista Rita Piedrafita.

—¿Una optometrista interrogando?

—Es que además es una bloguera del copón, jefe.

—Ah, bueno. Vale, sigue.

—De todo lo mucho que han hablado, me quedo con tres frases: «Escribo por instinto, cabalgo libremente sobre mi historia» (Inés Plana). «La primera novela negra española la escribió una mujer: Emilia Pardo Bazán» (María Frisa). «Tu novela duele, María, pero engancha» (Rita Piedrafita)

—¿Qué más?


—A continuación, Carlos Quílez, Susana Martín Gijón y Graziella Moreno, moderados por Susana Rodríguez Lezaun, han hablado de violencia machista y otras realidades sociales. Le resumo la charla con algunas frases: Látigo Moderator ha dicho…

—¿Quién?

—Látigo Moderator, pronunciado «Látigo Modereitor», es Susana Rodríguez, jefe. Lo ha dicho ella misma, que yo no me invento nada. Bueno, pues ha dicho que, «el disparo a la línea de flotación del machismo tiene que venir de parte de la educación». Graciella Moreno, como es jueza, tiene material suficiente con su actividad profesional. «Yo no necesito inventarme nada en mis novelas», ha dicho entre otras cosas. Algo parecido ha contado el periodista Carlos Quílez: «Es tal la cantidad de aristas que tiene la realidad, que no es necesario fabular mucho para construir un relato». Por último, Susana Martín Gijón ha dicho que, «toda la sociedad es culpable del machismo que nos rodea».

—Por lo que veo, estos terrícolas son muy chungos, Discúter.

—En toda la galaxia cuecen habas, jefe. Sigo contándole: la última charla del festival ha sido un poco confusa, he tenido que ver dos veces la grabación para enterarme de este follón. A ver si se lo consigo explicar: a las 19:30, ha comenzado la charla «Canfranc, realidad y ficción» y de pronto ha irrumpido en la sala un señor gritando y buscando a una tal Lola. Luego, han aparecido Lola y un señor alemán de las SS que los perseguía. Después de mis averiguaciones, resulta que estos tres pájaros son de un grupo de teatro llamado «El Club de las Charradas» y estaban escenificando un suceso que ocurrió en la vecina estación de Canfranc y del cual trataba la charla que han interrumpido. Finalizada la representación, Txemi Parra, con su novela «Funeraria de Brooklyn busca muerto», Rosario Raro, con «Volver a Canfranc»y el periodista de investigación, Ramón J. Campo, moderados por nuestro objetivo y director del festival, Ricardo Bosque y Antonio Lecuona, han continuado la charla como si tal cosa.


—¿Y qué tienen que ver todos estos tipos con Canfranc?

—Las novelas de Txemi y Rosario están conectadas con la historia de la estación internacional y  Ramón ha investigado durante muchos años aquella época de la Segunda Guerra Mundial en la que la estación era un sin Dios de espías y otros especímenes. Decenas de historias que convergen en las 154 toneladas de oro que pasaron por esa estación en aquella época.

—Ha debido ser interesante.

—Mucho, jefe. Este festival mejora cada año. ¡Menudo ambientazo había en el CIN Subterránea! Y se lo ha perdido. Su tendencia a la vagancia le impide culturizarse.

—Quita, quita, que ya estoy muy mayor para tanta cultura. ¿Pero tu sabes el tiempo que llevo yo sonando bronco, desapacible y confuso por toda la galaxia?

—¿«Zurriendo»?

—Eso. ¿Y mañana?

—Poca cosa, jefe, el festival prácticamente ha terminado. Mañana hay un juego familiar en la biblioteca, «El Asesino del Ajedrez», con El Club de las Charradas.

—¿Damos un paseo por la plaza del pueblo, Discúter? Me invade la melancolía de las despedidas…

—Claro, jefe, pero ajústese mejor el transformador de apariencia, se le ve la antena de conexión sexual y vamos a tener un lío.

—¡Hostia! Espera…, dame el martillo, que esto lo arreglo yo en un brevísimo espacio de tiempo.

—«Periquete», jefe. Tenga cuidado con esos métodos terrícolas. Como se le escacharre la apariencia humana vamos a montar un número que pa qué.

—¿Ves? Unos cuantos trastazos y ya está oculta mi antenita de conexión sexual. Bueno, Discúter, el festival ha terminado y nosotros sin vender un utensilio compuesto por un haz de ramas flexibles u otro material…

—Una «escoba», jefe, una «escoba».

—Eso, y me temo que nos tenemos que marchar sin abducir a Ricardo Bosque.

—Pues usted verá, jefe, no podemos volver otra vez ante nuestro cliente con las manos vacías.

—¿Y si nos ponemos en estado de hibernación hasta el año que viene?

—¿Hibernación? ¡Pero si dentro de nada llega el buen tiempo a esta zona. Ya no habrá polvo blanco, de ese tan frío, las terrícolas comienzan a quitarse ropa y a resaltar las protuberancias frontales…

—¡Calla, Discúter, no seas pervertido! ¡Somos especies diferentes! ¡Eso que estás pensando sería bestialismo! Anda, tira derechito para el módulo de hibernación.

—De acuerdo, jefe. ¿Lo programo hasta el año que viene por estas fechas?

—Un poco antes, no sea que se adelante y nos perdamos algo del Villanoir 2021.

—¿Listo, jefe?

—Listo soy un rato, ¿qué pasa con eso?

—Digo que si está preparado, jefe.

—Soy listo y estoy preparado. Hasta el año terrícola que viene, Discúter.

—Hasta el año que viene, jefe.









sábado, 7 de marzo de 2020

Crónica alienígena del Villanoir 2020. Viernes, 6 de marzo.

Nueva grabación del cuaderno de bitácora de la nave interestelar Nostragamus procedente del sistema Sirius. Tripulación: Tete Karabarbo (capitán, propietario de la nave y cazarrecompensas) y Discúter (piloto, ayudante subcontratado y pringadillo de turno). Lugar: planeta Tierra, sur del Pirineo aragonés. Fecha terrícola: 6 de marzo de 2020.


—¿Le gustó la película de ayer, jefe?

—Curiosa.  ¡Qué relaciones más complicadas tienen estos terrícolas entre sí! Sobre todo las que se generan entre esos que tienen protuberancias frontales con los que no las tienen.

—Los de las protuberancias frontales son las hembras de la especie, jefe, y se llaman mujeres.

—A mí me gustó mucho una frase de una de esas mujeres, una tal Tony, cuando al final de la película dijo, «Perdí el autobús una vez y tuve suerte, quería probar otra vez», aunque no entiendo una mierda cómo se puede tener suerte perdiendo un autobús.

—Usted lo ha dicho, los terrícolas son muy complicados.

—Vale, Discuter, sigo igual, pero te creo, dejémoslo, ¿cuál es plan para hoy?

—Según el programa del festival, ahora, a las seis y media de la tarde, tenemos «Cultura para los pueblos vivos. Polvo, niebla, viento y sol»

—¿Y eso qué es?

—La presentación de una revista de tipo social escrita y dibujada por la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic. En ella retratan los problemas de esta zona del planeta. La gente se va de los pueblos y se quedan vacíos. Quieren darle visibilidad al problema. La presentan Cristina Hombrados y Miriam Stolisky.



—Eso de que los pueblos se queden vacíos me suena fatal, ¿estás traduciendo bien?

—Perfectamente, jefe. Al contrario que usted, yo no compro en los mercadillos rigelianos. Mi transfundidor y traductor de cultura terrícola es marca iMélon, ya sabe, la del logo con esa fruta mordida que se cultiva en Aldebaran IV.

—¡Pues menudo pijo me he echado de ayudante!

—Es que uno es pobre, pero con gusto. Hablando de otra cosa, ¿cuándo vamos a trincar a Ricardo Bosque, jefe?

—Cuando podamos, Discúter, Se trata de tragarnos todo el festival y esperar la ocasión propicia. ¿Qué toca ahora?

—Un concierto, jefe, actúa el grupo TRIMUSICI en la iglesia del pueblo.

—¿Iglesia…? ¡Ah, ya me acuerdo! Hace dos años, un tipo que hablaba en terrícola raro, Jon Arretxe creo que se llama, cantó en ese lugar y casi nos desarma la nave con las vibraciones. ¿Y de qué es el concierto esta vez?

—De todo un poco: música clásica, folclórica, de cine…, el grupo está formado por Cristina Puente (piano), Reyes Giménez (violín) y Gustavo Bretos (oboe).


(…media hora después…)

—¿Qué le está pareciendo el concierto, jefe?

—¡Qué maravilla! Es balsámico, hasta se me está enderezando la antena ventral.

—Tenga cuidado, jefe, puede que esa alteración no pueda disimularla el transformador de apariencia terrícola. A ver si va a montar un numerito exhibicionista ahora y se va a tomar por saco la misión.

—Tranquilo, Discúter, ya se me está pasando. Como dicen por aquí: a mi edad, ¡qué poco dura la alegría de la bisectriz del sur del ombligo en la casa del viejo!

—¿Está seguro de que es esa la frase que se dice por aquí? No me consta, jefe.

—¡Pero que demasía de delicadeza en el trato común tienes!

—Quisquilloso, jefe, se dice, «qué quisquilloso eres». Arréglese el módulo de traducción terrícola, ande.

—Vale una pasta y ando algo flojo de efectivo. ¿Hay algo más para hoy?

—No, jefe. Mañana, mañana hay mucho más.

viernes, 6 de marzo de 2020

Crónica alienígena del Villanoir 2020. Jueves, 5 de marzo.

Nueva grabación del cuaderno de bitácora de la nave interestelar Nostragamus procedente del sistema Sirius. Tripulación: Tete Karabarbo (capitán, propietario de la nave y cazarrecompensas) y Discúter (piloto, ayudante subcontratado y pringadillo de turno). Lugar: planeta Tierra, sur del Pirineo aragonés. Fecha terrícola: 5 de marzo de 2020.



—No ha sido una buena idea, jefe. La otra vez casi nos zurran. Esta zona del planeta está llena de indígenas muy combativos y sólo han pasado dos años.

—Ya no se acuerdan, Discúter, estos terrícolas tienen muy mala memoria. Fíjate que votan una y otra vez a quienes les putean y roban. A lo mejor son masocas, yo qué sé. Además, a nuestro cliente se le ha metido entre antena y antena que tenemos que abducir a Ricardo Bosque para completar su colección de frikis galácticos, y quien paga manda.

—Usted verá, jefe, pero el inhibidor de presencia de la nave sigue dando fallos.

—Dale un par de martillazos y como nuevo. Es una técnica que he aprendido en una grabación visual en la que salen unos mecánicos terrícolas arreglando un trasto de esos al que llaman ordenador.

—Yo sólo le advierto que, como vuelva a fallar el inhibidor de presencia y nos hagamos visibles, lo podemos pasar mal.

—No me marees más con el inhibidor. Además, esta vez lo haremos mejor. Con nuestros transformadores de apariencia descenderemos de la nave y nos integraremos en el pueblo. Pasaremos por unos visitantes más que acuden al evento ese…, ¿cómo se llama?

Villanoir 2020, jefe.

— Eso. ¿Cuál es el primer acto del festival?

—Cine, una película. La proyectan hoy.

—¿Cine? ¿Y eso qué es?

—¿Ya no se acuerda, jefe? Una proyección de imágenes en dos dimensiones. La película se llama «El extraño amor de Martha Ivers», el director es Levis Milestone.

—¿Y de qué va?

—Es cine negro, jefe. Y va de…, pero será mejor que la veamos. Al terminar, podemos abordar a Ricardo Bosque y, con alguna treta, atraerlo a la zona donde tenemos la nave camuflada para abducirlo.

—Buen plan, pero puede que me tengas que contar la película, no me funciona muy bien el módulo de traducción del transfudidor de cultura terrícola.

—Es usted un desastre, jefe. No le funciona nada.

—Es que compré el transfundidor en un mercadillo de Rigel B. El rigeliano que comercia con su cuerpo me timó.

—«Puto», se dice «puto rigeliano», jefe. Sí que tiene jodido el módulo de traducción, sí…

Resultado de imagen de el extraño amor de martha ivers




lunes, 17 de febrero de 2020

V Morella Negra Com la Trufa. Crónica del domingo, 16 de febrero.

Como toda villa histórica de este país, Morella ha visto desfilar por sus calles y su entorno a todo tipo de peña: desde clanes neolíticos intercambiando ganado y mujeres hasta milicos carlistas. Imaginaos lo que habrán visto, por ejemplo, los muros del convento de San Francisco. Es curiosa una quedada que tuvo lugar en este convento entre  Fernando I de Aragón, Fray San Vicente Ferrer y el Papa Benedicto XIII. De esta reunión surge la leyenda de las moscas y el Papa Luna:

—Mira, Papa Luna, que yo creo que deberías dimitir.

—Dimite tú, Fernando, no te jode…

—Hombre, que yo soy el rey de Aragón.

—Y yo el papa de Roma.

—Deberíais renunciar, Santidad.

—No voy a dimitir, Vicentet, por más que me lo digas y por más santo que seas. Yo soy el único papa legítimo.

—Eso lo dicen todos. Mira que tres papas son muchos papas para la Iglesia.

—Me la trae al pairo, y a ver si echáis FLY, que las jodías moscas me tienen atacao. ¡Malditas moscas!

Y cuenta la leyenda que desde entonces, una vez pronunciada esta maldición, no se ve una mosca por el convento de San Francisco.

Eso sí, el Papa Luna no dimitió por más que se lo pidieron y siguió habiendo papa por triplicado durante bastante tiempo.

Una vez hecho este inciso histórico festivo, seguimos con lo nuestro:

A las once de la mañana se sienta en la mesa de la sala del Justicia, la juez de instrucción Rosa M. Freire, la criminóloga Paz Velasco y la escritora y periodista Bea Osa que, moderadas por Carlos Quílez, nos ofrecen True Crime, más allá de la imaginación”. Imposible resumir en un espacio como este la charla tan extensa, variada y esclarecedora de estas tres mujeres que en el ejercicio de sus profesiones han visto y escuchado a delincuentes de todos los pelajes. Tres perlas de lo que piensan cada una de ellas:

«No hay belleza en el crimen» (Rosa M. Freire).

«Los psicópatas sueltan la lengua cuando sienten que su entrevistador les admira. Este es el cebo que les ponemos los criminólogos para que hablen» (Paz Velasco).

«Los asesinos psicópatas se quieren lucir ante los expertos» (Bea Osa).

La charla transcurre fluida, amena y profesional. Se nota la maestría del veterano Carlos Quílez dirigiendo el coloquio. 


A continuación y para finalizar el festival, Santiago Álvarez modera la mesa “Distopía Negra”, compuesta por David Llorente y Jose Ramón Gómez Cabezas, que nos desmenuzan sus novelas «Europa» y «Metástasis». La charla transcurre entre la tensión de lo oscuro del futuro que nos espera y la relajación de un chiste de murcianos, que Santiago Álvarez introduce en el coloquio, para quitar hierro al asunto.



Termina el festival con la degustación de pinchos negros de trufa preparados por el restaurante La Fonda acompañados del tinto de la bodega Mas de Rander.

He puesto mis radares en sitios estratégicos y me cuentan que el «Morella Negra Com la Trufa» circula a velocidad creciente. La sala del Justicia se ha llenado hasta arriba en todas las mesas, incluso en algunas con gente de pie. Doy fe de que se han vendido montones de libros y los autores han tenido cola en las firmas. Al despedirme del «Comissari García» y su equipo los he visto cansados pero contentos por el buen trabajo cumplido ¿Puede haber mejor señal de que este festival tiene futuro?

Hasta siempre, Morella.


domingo, 16 de febrero de 2020

V Morella Negra Com la Trufa. Crónica del sábado, 15 de febrero.

Me levanto temprano y paseo por las callejas de Morella. En una villa medieval como esta es fácil trasladarse en el tiempo y como a mí lo fácil me gusta, viajo a 1232, cuando Blasco de Alagón conquistó la ciudad a los morapios.

—No me jodáis, majestad, que hace años prometisteis concederme todas las villas y castillos que pudiera conquistar en tierras sarracenas.

—No me jodáis vos a mí, don Blasco, que Morella es mucha Morella y no es villa para un pringao como vos, sino para un rey como yo, que no soy un rey cualquiera, que soy el mismísimo Jaime I

—Ya empezamos…

La cosa debió suceder más o menos así, según mis fuentes consultadas, de donde se deduce que en todas épocas cuecen habas: prometer hasta meter y una vez metido se acabó lo prometido.

Anécdotas históricas aparte, centrémonos en lo que interesa: a las 10:30, Ramiro nos guía por La Morella Más Negra. Durante una hora recorremos la villa por los lugares en donde ocurrieron los sucesos históricos más oscuros y violentos. Desde una masacre de pastores neolíticos hasta un sangriento episodio de las guerras carlistas. No faltan las leyendas gore ni los milagros. Echad un vistazo a la leyenda del mosaico de la foto de abajo.


Al terminar la visita me voy a la  sala del Justicia para ver la mesa “Tubers 2020”, en la que participarán los 5 finalistas de la IV Edición del premio “Tuber Melanosporum” moderados por Jorge Garcia y la ubicua Charo González Herrera. Los finalistas de esta edición nos hablan de sus novelas y son: Joan Carles Ventura por «Camins Dubtosos», Roger Rubio por «El hombre que nunca haría daño a nadie», Anna Hernández por «La mecedora», Ana Lena Rivera por «Lo que callan los muertos», Eduard Palomares por «No cerramos en Agosto». Una pregunta me corroe el intelecto: ¿Posee Charo el don de la ubicuidad o es verdad la leyenda urbana de las quintillizas González Herrera que se reparten por los festivales de España y Francia? Quién sabe…




Al terminar la mesa nos vamos todos a cumplir el rito del  vermut literario en el bar Canyero.

Sin tiempo para una miserable siesta se hacen las seis de la tarde. De camino a la sala del Justicia me cruzo con Paz Velasco de la Fuente y su terrorífica chihuahua. Ochenta kilos de perra guardiana que Paz transporta en un cesto rosa como si nada.

Comienza la mesa literaria “Rural Noir, pequeñas comunidades, dramáticas historias” con los escritores Jordi Llobregat y Marto Pariente, moderados por Paco Atero del Portal Literario especializado en novela negra “Negra y Mortal”. Marto y Jordi nos desmenuzan los entresijos de sus novelas y durante la charla se oyen frases como (cito de memoria), «…en un pueblo todo el mundo se conoce y matar a alguien que conoces tiene una carga emocional añadida…» (Jordi Llobregat). Marto Pariente nos cuenta entre otras cosas que le gusta definir a sus personajes por su defectos. Paco Atero dirige el coloquio con el dinamismo que le caracteriza. En un momento dado, llama a la mesa a Lara Adell, de la organización del festival, para que cuente cosas de personas y sucesos de Morella. Lara se quiere esconder debajo de una mesa, pero mi gran mole se lo impide. Al final, Lara sale a la palestra diciendo que le cae bien el cura del pueblo y con este dato, Marto y Jordi improvisan el boceto de una novela negra en Morella ante las risas del público que llena la Sala del Justicia.


A continuación se entrega el IV Premio “Tuber Melanosporum”. Premio a la mejor novela negra de un escritor novel publicada por una editorial entre septiembre de 2018 y agosto de 2019. El premio se lo lleva Roger Rubio por su novela «El hombre que nunca haría daño a nadie».


Para finalizar la jornada, en la mesa “Arte de Novela Negra” las autoras Berna González Harbour y Arantza Portabales nos hablan de sus últimas novelas,  «El sueño de la razón» y «Belleza roja». Se escuchan cosas como, «…cuando se duerme la razón, surge la maldad…» o «…en momentos puntuales todos somos asesinos…». Modera la mesa con buen oficio Santiago Álvarez.


Antes de la cena, y como ya es habitual, vino tinto con pinchos negros.

Cenamos en el Mesón del Pastor. Con la sobremesa se nos hace la una de la madrugada y José Ramón Gómez Cabezas se empeña en nombrarme representante del grupo de castellano-manchegos que andamos por el festival y, mientras el se va a dormir, quiere que me vaya a bailar. «Para dejar el pabellón de Castilla-La Mancha bien alto», dice. No sabe que yo soy muy poco nacionalista y que ya no tengo el cuerpo para danzas sicalípticas.

Mañana más.