viernes, 6 de marzo de 2020

Crónica alienígena del Villanoir 2020. Jueves, 5 de marzo.

Nueva grabación del cuaderno de bitácora de la nave interestelar Nostragamus procedente del sistema Sirius. Tripulación: Tete Karabarbo (capitán, propietario de la nave y cazarrecompensas) y Discúter (piloto, ayudante subcontratado y pringadillo de turno). Lugar: planeta Tierra, sur del Pirineo aragonés. Fecha terrícola: 5 de marzo de 2020.



—No ha sido una buena idea, jefe. La otra vez casi nos zurran. Esta zona del planeta está llena de indígenas muy combativos y sólo han pasado dos años.

—Ya no se acuerdan, Discúter, estos terrícolas tienen muy mala memoria. Fíjate que votan una y otra vez a quienes les putean y roban. A lo mejor son masocas, yo qué sé. Además, a nuestro cliente se le ha metido entre antena y antena que tenemos que abducir a Ricardo Bosque para completar su colección de frikis galácticos, y quien paga manda.

—Usted verá, jefe, pero el inhibidor de presencia de la nave sigue dando fallos.

—Dale un par de martillazos y como nuevo. Es una técnica que he aprendido en una grabación visual en la que salen unos mecánicos terrícolas arreglando un trasto de esos al que llaman ordenador.

—Yo sólo le advierto que, como vuelva a fallar el inhibidor de presencia y nos hagamos visibles, lo podemos pasar mal.

—No me marees más con el inhibidor. Además, esta vez lo haremos mejor. Con nuestros transformadores de apariencia descenderemos de la nave y nos integraremos en el pueblo. Pasaremos por unos visitantes más que acuden al evento ese…, ¿cómo se llama?

Villanoir 2020, jefe.

— Eso. ¿Cuál es el primer acto del festival?

—Cine, una película. La proyectan hoy.

—¿Cine? ¿Y eso qué es?

—¿Ya no se acuerda, jefe? Una proyección de imágenes en dos dimensiones. La película se llama «El extraño amor de Martha Ivers», el director es Levis Milestone.

—¿Y de qué va?

—Es cine negro, jefe. Y va de…, pero será mejor que la veamos. Al terminar, podemos abordar a Ricardo Bosque y, con alguna treta, atraerlo a la zona donde tenemos la nave camuflada para abducirlo.

—Buen plan, pero puede que me tengas que contar la película, no me funciona muy bien el módulo de traducción del transfudidor de cultura terrícola.

—Es usted un desastre, jefe. No le funciona nada.

—Es que compré el transfundidor en un mercadillo de Rigel B. El rigeliano que comercia con su cuerpo me timó.

—«Puto», se dice «puto rigeliano», jefe. Sí que tiene jodido el módulo de traducción, sí…

Resultado de imagen de el extraño amor de martha ivers




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